LA NOSTALGIA YA NO ES LO QUE ERA [Crítica de "Trainspotting 2"]

El término "Trainspotting" se puede traducir como "ver pasar los trenes", y en el libro del mismo nombre el autor hace alusión a un hecho sin ningún sentido, salvo por el que lo está realizando. Tal definición encaja perfectamente con este trabajo de Danny Boyle, director de "Trainspotting 2", quien parece ser el único que le encuentra sentido a su nueva cinta. A lo largo de los años Boyle nos ha demostrado como se puede ser cada vez menos hábil en su rol de director [Quien lo dude puede ver cronológicamente su trabajo, desde la excepcional "tumbas a ras de la tierra" hasta las olvidables "Steve Jobs" y "Trance"].


Su actual trabajo, Trainspotting 2, basada levemente en el libro "porno", constituye la más reciente de una larga lista de secuelas innecesarias en el cine [Entre las que destacan "Wall Street: Money Never Sleeps", "Independence Day: Resurgence"y  "Dumb and Dumberer: When Harry Met Lloyd"].


Realizada después de 20 años de su predecesora, recuerda esas lacónicas giras de un grupo musical que se reúne tras fracasar en solitario, recuerda a las reuniones de ex alumnos en las que se ve que ninguno ha triunfado, hace pensar en lo que se sentiría volver con una ex. Todos los elementos que destacaron en la primera película aparecen acá desdibujados, como meras pinceladas orientadas más a la autoparodia que al autohomenaje. Los efectos visuales, la voz en off, la música, que antes eran la columna vertebral de una historia bien contada, acá aparecen como puros rellenos, notoriamente forzados para apelar a la nostalgia cómplice de espectador. Las constantes alusiones a "Trainspotting", incluyendo las escenas originales, tiene el efecto contrario al buscado, ya que pone en evidencia la gran diferencia entre ambas cintas.


Es claro que una película debe ser juzgada por si sola, sin que medie el libro en el que se basa o la película que la precede. Y en ese caso T2 sale peor librada, ya que por si sola no funciona, y quien se enfrente a ella sin haber visto la primera quedará claramente desilusionado, ya que verá una mezcla de géneros que van del humor [que ya no es negro sino colegial], hasta el cine de acción. Lejos queda el alma de la obra que tan brillantemente Boyle imprimió en la primera: se echa en falta la teoría de la vida de Sick Boy mientras Renton dispara a un perro, o la desquiciada entrevista de trabajo de un drogado Spud. Acá el tonto es retonto, el malo es remalo, el bandido es rebandido y el protagonista está más desubicado que antes, los personajes son muy planos.

Tal vez su mayor error fue el de no saber desde un inicio a quien iba dirigida, ya que los nostálgicos se sentirán decepcionados y los más jóvenes, perdidos. Elige no verla. Si en serio se quiere revivir esa sensación que dejó la cinta de Danny Boyle, recomiendo ver "The Acid House" [1998], basada en relatos del mismo Irvine Welsh y que tiene el mismo espíritu marginal de "Trainspotting". Hasta el mismo actor que encarna a "Spud" nos deleita con su actuación. Y en cuanto a Boyle, en vez de haber ignorado el libro en que se basaba, hubiera dirigido porno. [y no, no me refiero al libro de Welsh].


SPOILER
En cuanto a la historia, o ausencia de la misma, basta decir que toma de la original el arco narrativo de los protagonistas que consiguen dinero de una manera fortuita y uno de ellos traiciona a los otros. Y ya que menciono el dinero, no se como sea en Edimburgo, pero si se trata de dinero entregado por una entidad para un proyecto que beneficie a la ciudad, lo más lógico es que estos fondos sean intervenidos y supervisados por entes de control, no se van a entregar a consignar a una cuenta personal fuera del país.