INFORME SOBRE LOS CUBIERTOS

Neófitos dirán que no existe gran diferencia a la hora de elegir entre un tenedor y una cuchara, pero la escogencia de uno u otro revela importante información sobre el carácter de las personas. Máxime cuando el objeto sobre el que se va a aplicar el uso del cubierto es una sopa.
Generalicemos y tomemos un almuerzo promedio al que el sujeto común se ve enfrentado en aras de calmar su apetito. La diferencia esencial a la hora de escoger el cubierto (Decisión más importante que la de si sopa o huevo, de si carne o pollo, de si gaseosa o jugo) determina la actitud de la persona ante la vida. Una cuchara, como muchos sabemos, posee una forma cóncava que le permite alzar la comida una vez se desplaza por debajo de ella. Por el contrario, su compañero cuatridente ataca directamente la ración alimenticia desde arriba, cual ejército invasor llegando a un inocente pueblo. La aparente minoría en la cantidad de alimento recogido se ve justificada por el método agresivo de adquirirla, diferente al sistema de arrastrarse con la cuchara y levantar el alimento, ya que de está manera se le está pidiendo permiso a la comida, poniéndose obviamente por debajo de la misma en una escala de liderazgo.
Bajo este análisis, posee una actitud más agresiva aquel que eleva un tenedor ante la prueba de dar buena cuenta de un almuerzo, mientras que manifiesta una actitud contraria quien escoge una cuchara. Salvo el caso, claro, de que sea una mujer quien escoja la cuchara y la aplaste contra el cráneo de quien esto escribe en un afán desprovisto de toda lógica de demostrar su punto. En ese caso lo más inteligente es hacerse el harakiri con el cuchillo, el cual ha demostrado ser democrático e imparcial frente a los otros cubiertos.

EL PROF. ANO

Si, ok, lo se, estamos de paso, la vida es prestada y el mundo es un lugar de alquiler. Pero todo hay que decirlo. Quien quiera que haya creado este mundo hizo un mal contrato arrendándoselo al ser humano. ¿En serio eran tan malos inquilinos los dinosaurios? Esto está hecho una mierda; dios debe estar revolcándose en su tumba.
Y no me refiero a desastres de moda, como el calentamiento global de ahora o el agujero en la capa de ozono de hace unos años. (Tranquilos todos, ya verán como para el 2020 el mundo sigue, con una nueva teoría sobre como el mundo se va a acabar. La raza humana es tan egocéntrica que no puede soportar el hecho de que el mundo siga una vez ella ya no esté, y por eso sigue esta línea de pensamiento: o perpetuamos la especie en un intento de seguir de alguna manera en el planeta, o lo destruimos).

No. Cuando digo que esto está hecho una mierda me refiero a lo que nos hacemos entre nosotros. Animales carnívoros auto destrozándonos, jodiéndonos y jodiendo a los demás a nuestro camino, como el escorpión que picó a la rana que lo llevaba, sólo porque era su naturaleza. Y tal vez se trata de eso, que sea nuestra naturaleza. A la larga, si todos nacimos pecadores, ¿para que contrariar a dios siendo buenos? Y así la tierra sigue girando cargada de escorpiones, y por eso es importante apreciar las escasas flores que crecen en el excremento, esos pequeños momentos que a la larga son los que determinan la existencia. Canciones, personas, lugares. Como un capítulo de Dr House, o la voz de Louis Armstrong, el sabor de una cerveza helada o de una mujer caliente, un video de pilobolus o uno de The Blue Men Group. The Yes Men,. Oasis que a la larga terminan opacando al desierto. Y ahí estoy otra vez. Empecé madreando el mundo y me ablandé al final. olvídenlo. Tengan una buena vida.

UN JUEVES MÁS

Si todos fueran como yo, el mundo sería un lugar mejor, ya que la raza humana se habría dejado de reproducir hace años, dejando en paz esa hermosa bola azul que flota en el espacio. Tengo un mágico instinto para permanecer solo. tanto, que me hace empezar a creer en dios. En uno que me odia. Bueno, no puedo ser egoista. En uno que nos odia a todos. Pero los demás no me importan mucho. Parece que los seres humanos sólo nos preocupamos de los demás en navidad, permitiéndonos hundirnos en un solapado egocentrismo el resto del año. En navidad la mitad de la gente finge estar más feliz de lo que es y la otra mitad finge estar más sobria de lo que está. Y luego queda esa semana sin gracia entre el 24 y el 31, donde todos vamos como zombies esperando que acabe el año.

Me dice Galo que lo mejor que se puede decir del 2009 es que se acabó. Para mi, muchas cosas buenas y unas pocas malas que opacaron a las buenas. Aunque no comparto el misticismo con esta fecha. No creo que la tierra sepa que ya pasó un año. Y yo, junto a ella, tomaré este 31 como tomo todos los 31 de diciembre, que es como tomo todos los 31 de marzo o los 11 de octubre. Sólo un dia más.

Si tengo suerte, me quedaré encerrado en mi apartamento viendo películas y bebiéndome mi regalo navideño. Si quieren venir a saludarme, llegan fácil, el camino a mi apartamento está pavimentado de buenas intenciones.